Sobre mí
Una mirada construida con experiencia.
Fotógrafo y videógrafo en Donostia. Más de 25 años mirando, aprendiendo y contando historias a través de la imagen.
Soy fotógrafo desde que tengo memoria.
No recuerdo cuál fue mi primera fotografía, pero sí recuerdo crecer en una casa donde la fotografía no era una afición, sino la profesión de mi padre. Las cámaras que compartía con mi hermano siempre estuvieron presentes: formaban parte de nuestra vida y fueron nuestra forma natural de descubrir el mundo.
Aprendí esta profesión a su lado, acompañándolo a sus reportajes y descubriendo, casi sin darme cuenta, la disciplina del oficio: esperar la luz adecuada, respetar cada encargo y aprender a anticiparme a lo que ocurre delante del visor.
Nunca tuve que decidir ser fotógrafo. Cuando llegó el momento de elegir un camino, ese camino ya formaba parte de mí.
Han pasado más de 25 años y la fotografía ha cambiado profundamente: de los carretes y el laboratorio a la alta resolución, el vídeo y las perspectivas aéreas con dron. He evolucionado junto a cada herramienta para aportar a empresas, instituciones y proyectos solvencia técnica, versatilidad y una mirada propia.
Los formatos cambian, pero lo esencial permanece: la honestidad de la mirada, la curiosidad y la voluntad de contar cada historia con rigor, sensibilidad y precisión.

Más de 25 años detrás de la cámara.
Con los años entendí que una buena fotografía empieza mucho antes de pulsar el disparador.
Empieza por entender lo que tenemos delante, encontrar el encuadre, cuidar la luz y saber qué merece realmente ser contado.
He trabajado en proyectos muy diferentes —construcción, arquitectura, empresas, instituciones, eventos y personas— y cada uno me ha enseñado algo distinto.
La experiencia está también en saber escuchar lo que necesita cada proyecto, observar su contexto y encontrar la manera más precisa de contarlo.
La tecnología ha cambiado. La curiosidad por aprender y las ganas de hacerlo bien, no.

03
Mirada de autor
Busco imágenes honestas, con carácter y con intención. Me interesa la luz, la composición, el momento y aquello que sucede delante de la cámara sin necesidad de forzarlo. Porque una fotografía no solo documenta lo que ocurre. También puede transmitir una emoción, una atmósfera y una forma de mirar.
04
Precisión técnica
Una buena imagen también necesita planificación, conocimiento del entorno y una técnica sólida. Fotografía, vídeo, dron, timelapse y nuevas herramientas como la inteligencia artificial forman parte hoy de mi forma de trabajar. Las utilizo para ampliar las posibilidades de cada proyecto, pero siempre con el mismo criterio: que la tecnología esté al servicio de la idea, y nunca al revés. Porque las herramientas cambian. La mirada permanece.
Cada proyecto tiene algo que contar.
Si tienes un proyecto entre manos, hablemos.
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